lunes, 13 de febrero de 2017

LA PANACEA UNIVERSAL a lo largo de la historia

                                                                     

  Una confusión muy común en la gran mayoria de personas que se acercan a la Alquimia, es que los Alquimistas lo único que hacían era "oro" y que la "alquimia verdadera" o los "alquimistas verdaderos"no podían hacer más que "oro".
  Da igual cuantas veces repitamos que esta tesis es falsa, da igual que lo esclarezcamos en este blog, da igual que el maestro Simon H lo estuviese explicando en sus libros y clases durante más de treinta años, que la mayoría de gente seguirá creyendo lo que quiera aunque sea mitológico y no este probado, pero pese a todo, yo seguiré explicando esta cuestión, es mi misión.
  Para esclarecer esta interesante cuestión, que es una de las infinitas dudas de las personas que leen o estudian algo de Alquimia, no hay nada como remontarse a las fuentes, a los viejos Maestros de Alquimia. Y entre ellos, que explicasen las verdades alquímicas, hay muchos, cuanto antes nos remontamos en el tiempo, más, porque entonces las verdades no necesitaban máscara para ser expuestas, si bien eso si con un espeso velo de esoterismo para hacer la verdad innacesible a los indignos de este regalo del Cielo. Desde la más remota Antiguedad, entre ellos tenemos al alquimista persa Ostanes, del que se conservan referencias de una conversación suya con la alquimista alejandrina Cleopatra, de entre los siglos II-II-IV de nuestra Era. La colocaré aquí hoy, entre otros de los maestros que hablaron claro sobre esta cuestión, al igual que lo hicieron otros como Basilio Valentin, Jean D´`Espagnet,, Paracelso, entre otros muchos.



  En esta conversación entre el persa Ostanes y Cleopatra, el primero estimaba la duración de la Gran Obra en un año, tras de lo cual se producía un "agua divina" ("theion hydor") a través de una septuple destilación en un "ambix" (alambique) de cristal. El numero siete estaba relacionado con los metales y los planetas, y según rraducciones estaba relacionado con el azufre. El hecho de que sea divina se revela en que primero asciende en el "ambix" para luego descender hacia abajo, en las profundidades tenebrosas del Hades, para una vez allí, convertida en "pharmakon" de la vida, despertar y resucitar a los muertos. Después de haber alejado las potencias negativas con la ayuda de Dios, se podrán curar todas las enfermedades con unas pocas gotas de este agua, y aun mas dice "este agua divina hace resucitar a los muertos y morir a los vivos, ilumina las cosas oscuras y oscurece las cosas claras, se apodera del agua del mar y hace desaparecer el fuego..."
  Aunque este texto este intrincadamente redactado en términos algo esotéricos segun nos ha llegado en copias de copias nada menos que de epocas cercanas a las de Jesucristo, relata simbólicamente a la perfección lo que es nuestra Gran Obra, la duración aproximada de la misma, su relacion simbolica con los planetas y los metales y las propiedades del "theion hydor", el agua divina llamada "pharmakon" de la vida.
  Efectivamente, el descenso al Hades y el "resucitar a los muertos" se refiere al régimen Negro de la Gran Obra, el de Saturno, y su pase al Blanco y al Rojo, llamado por otros la Resurrección, y el pase por los siete regímenes de la Obra relacionados con los siete planetas y los siete metales; Mercurio, Saturno, Jupiter, Luna, Venus, Marte y Sol, para producir el "agua divina" o "medicina de la vida", que esclarece la vista y la salud y oscurece las infusiones.

Regimen de Mercurio (Androgino, Hermafrodita, Azoth, Bodas quimicas)










Regimen de Saturno (Negrura, muerte alquímica, Nigredo)

Regimen de Jupiter (Renacimiento, resurreccion del Ave Fenix, Albedo)







Vellocino de oro (emblanquecimiento de la materia, muerdago en la encina)







Regimen de la Luna (Tres colores, la piedra empieza a enrojecer)







Regimen de Venus (cola del pavo real, Citrinitas)








Regimen de Marte (enrojecimiento, Rubedo)









Regimen del Sol (Esplendor)











Medicina Universal (elixir del "oro potable")













  En la Antiguedad fueron muchos los relatos que hablaban de la Panacea Universal, un Elixir que era capaz de curar la mayoría de enfermedades y devolver una cierta juventud perdida, y los alquimistas entendemos tales relatos a la perfección en el simbolismo que encierra que refleja la Gran Obra de los alquimistas.
  Por ejemplo, en la Antigua Grecia se llamaba Ambrosía, la cual era consumida por los Dioses mediante lo cual obtenían la inmortalidad y que, entre otros beneficios era capaz de curar enfermedades y otorgar juventud. Solo los Dioses tenían permitida su ingesta, negándola a los hombres, que debían permanecer mortales. Aunque si algun mortal tenía la fortuna de conseguir el permiso de los Dioses para poder probar del codiciado manjar, en ocasiones se convertia en semidiós o conseguía grandes dotes como gran fuerza física. Aparece por primera vez en el relato del nacimiento del dos Zeus, de los cuernos de la ninfa Amaltea, en la Ilíada de Homero aparece el Néctar o Ambrosía que los Dioses tomaban en una copa de oro mientras veían la Guerra de Troya desde lo alto, cosa que los alquimistas sabemos que es un simbolismo de una vía alquímica seca, mientras que la Odisea, del mismo Homero, simbolizaba una vía alquímica húmeda (el retorno de Ulises por los mates hacia su patria amada Itaca y su esposa Penélope).

                                          Hermes, "el mensajero de los Dioses"

  En la mitología nórdica también figura mediante el mito de las manzanas doradas que los Dioses guardaban en un cofre mágico el cual no se permitía abrir a ninguna otra raza y fue prometida al resto de Dioses por Idun, una diosa que no había nacido y no moriría. Un relato muy semejante se encuentra en la mitología céltica, e incluso los druidas, sus legendarios sacerdotes, conservaban el secreto mediante el mito del muérdago que crecía en las ramas de la encina (Drus, en idioma céltico), el cual era empleado por estos sabios para hacer una pócima mágica de la Inmortalidad, lo cual ha pervivido de alguna manera en los comics de Asterix el Galo y su mago (alquimista) Panoramix. Relato que el alquimista frances Fulcanelli explicó bastante bien en sus libros.

 

  Casi todos los pueblos y civilizaciones antiguas hablaron de esta pócima o Elixir, de un modo siempre esotérico o simbólico, por ejemplo en la antigua Sumeria tenemos el relato de Gilgamesh, que buscó una pareja que se habian salvado del Diluvio, Uthnapistim y Ziusutra, equivalentes sumerios de Adán y Eva. Gilgamesh al final encontró dicha pócima después de muchas aventuras, que le hicieron incluso cambiar de piel y rejuvenecerse. Esto es también un puro esoterismo alquímico de nuestra Gran Obra, y son historias de miles de años de antiguedad, que han pasado a la Mitología como si fueran "cuentos"imposibles de analizar y resolver.

  Hoy dia, hemos vuelto a reencontrar la Perla perdida en las brumas de la historia, y ya estamos seguros de unas cuantas cosas:
- El Elixir de la Vida o Panacea universal existe, se puede hacer con mucho trabajo y con la imprescindible Gracia de Dios.
- El Elixir de la Vida o Panacea, puede curar y mejorar muchas enfermedades y dolencias de todo tipo (mas de 21 genéricas) a veces con unas pocas gotas y unas pocas dosis, otras veces con un largo tratamiento, seguido a través de semanas o incluso meses, depende del caso, la persona, su momento emocional, incluso espiritual, etc, pues este Elixir o "medicina" actúa primero sanando la parte espiritual o energética de la persona, para desde ahí, sanar la parte física, lo cual es un campo totalmente desconocido de la Ciencia o de la Medicina que estamos empeñados a ir esclareciendo con la experiencia. Tiene también numerosas aplicaciones en uso externo (sobre la piel), y aparte de todo ello, no posee ningún efecto secundario ni elemento tóxico, proporciona bienestar,calidez, paz, cierta energía anímica, lucidez, euforia o ganas de vivir... solamente puede interaccionar con medicación de química de síntesis, homeopatía o flores de Bach, y por ello es necesario un seguimiento a la persona que lo tome, imprescindible.
 Hasta ahora ha dado resultado en las siguientes dolencias o enfermedades genéricas:
Heridas, verrugas, otitis, hemorroides, conjuntivitis y problemas oculares, psoriasis, depresión y ansiedad, estudiar o centrarse, percepción sutil, dolores musculares y de fibromialgia (si no son posturales), úlceras y heridas internas, cólicos renales, infecciones urinarias y ginecológicas, aftas, varicela y otras enfermedades infecciosas, estimula sistema inmune para infecciones respiratorias, limpia intestino, hígado y órganos internos, regula niveles de colesterol y glucosa en sangre, mala circulación o pesadez de piernas, alergias, y algunos tumores (mama y pulmón).




     
  Como veníamos comentando, en casi todos los pueblos y civilizaciones de la Antiguedad existió el relato de una pócima o elixir sagrado que podía curar la mayoría de las enfermedades, dar longevidad e incluso inmortalidad espiritual y ponerte en contacto con lo Divino.
 En la antigua India, por ejemplo, los Vedas hablaban de una bebida sagrada llamada Soma, que aunque en teoría era extraída de una planta o unas plantas en concreto que crecía en ciertas montañas difíciles de encontrar (muy semejante a la historia de la hierba Molly de la Odisea que Hermes ofrece a Ulises para protegerse de las brujerías de Circe, la cual es pura alquimia, o las leyendas sobre ciertos taoístas alquimistas chinos que buscaban el elixir de la Vida), lo cierto es que sus atribuciones divinas se parecen mucho a la ambrosía griega o el amrita, el elixir de la inmortalidad.
  Los Vedas decían que es lo que los dioses beben, y si lo beben los humanos, es lo que les hace Dioses. Asimismo, la ceremonia en la cual los brahmanes lo bebían, estaba dedicada a Agni, dios del fuego y de la Luz solar que procedía de los cultos arios al igual que en la antigua religión persa mitraica, la cual representa un toro sagrado el cual, después de pasar por los siete planetas (Mercurio, Saturno, Júpiter, Luna, Venus, Marte y Sol), se sacrificaba a sí mismo al Sol para dar su vida por la Humanidad, lo cual los alquimistas sabemos que es pura alquimia, es decir, un esoterismo de la realización de la Gran Obra que conocían bien los sacerdotes y chamanes de estas civilizaciones como una representación microcósmica del Macrocosmos.
  Los brahmanes de la India conectaban con la Divinidad o el Cielo mediante el Soma, de forma semejante a la de los Taoistas de la Antigua China, que durante cientos o miles de años estuvieron buscando el Elixir de la Vida o Elixir de la Imortalidad.
  Como lo refiere uno de los textos mas antiguos (siglo I de nuestra Era), el "Libro del Centro de Lao Tse: "Los taoístas refinan el cinabrio y las piedras preciosas y otras sustancias minerales para hacer el divino Elixir. Les basta una cucharadita para ascender al Cielo...."
  Los alquimistas taoístas chinos, como los de otras civilizaciones antiguas, pues, tenían mediante la Alquimia una meta o motivación principal diferente que la de la búsqueda exclusiva de oro (al revés que en ciertos periodos de la Edad Media y Moderna europea, que es mediante la cual nos han llegado las ideas modernas sobre la Alquimia). Los taoístas ante todo buscaban el Elixir de la Vida, pero todo ello, combinado con profundos ejercicios de yoga, meditación, respiración y alimentación sana entre otras cosas, para conseguir la Inmortalidad, cosa que muy pocos consiguieron según dicen las crónicas, pero ha sido suficiente para que en Occidente se hable del "Elixir de la Inmortalidad" en lugar del "Elixir de la Vida", que sería hablar más acertadamente.
  De los alquimistas chinos, asimismo, muy pocos consiguieron llegar al Elixir, a veces financiados por emperadores, incluso, pero alguno que llegó comentó como la mayoría de sus compañeros se iban quedando por el camino hasta que él lo consiguió y llegó a ver "La isla de los Bienaventurados" o de "los Inmortales".

  La Alquimia europea empezó realmente en la escuela de filósofos de Alejandría, que recogieron el saber de miles de años de Antiguedad provenientes de Oriente: de los taoístas chinos, tibetanos, los hindúes védicos, los persas mitraicos o zoroastricos, pasando por Babilonia, oriente Medio, Egipto,... hasta pasar a Grecia por medio de los filósofos naturalistas y anteriormente por los relatos legendarios de Orfeo, Homero, Pitágoras, Platón... Hasta el genial Aristóteles, que imbuyó la Alquimia a su discípulo Alejandro, conquistador de Oriente, el cual al llegar a Egipto le fue desvelado el secreto de la Gran Obra en la Tabla Esmeralda de Hermes, a los pies de la Gran Pirámide. Alejandro Magno era un militar y no se ocupó de tales menesteres, pero fundó Alejandría en el delta del Nilo, ciudad en la cual se pondrían los cimientos de la Alquimia tal como la conocemos hoy en día, al menos esta es la tesis más aceptada comúnmente. Por medio de grandes maestros como Zósimo, Cleopatra, María o el mencionado Ostanes entre otros muchos, allí nacería la "chimia" o "chimeutiké", el arte de producir medicinas mediante la Alquimia, de lo cual nacieron las modernas "Quimica" y "Farmacia".


  Posteriormente, la invasión árabe recogió ese saber por medio de figuras como Geber (Yabir ibn Hayyan), Averroes, Avicena, Races... Hasta llegar a Al-Andalus, donde parece que floreció la Alquimia en las escuelas de Murcia, Almería y Córdoba bajo el reinado de Abderraman II.
  No existen actualmente muchos libros de alquimia árabes traducidos al español, pero si que han llegado algunas leyendas de personajes como Artefius del cual se dice que gracias a la Alquimia duró mil años.
  La Alquimia pasó a España y Europa por medio de la Escuela de Traductores de Toledo y el rey Alfonso X, apodado el Sabio, que en sus libros habló de la Piedra de los alquimistas (el Lapidario), y del Elixir en el "Libro del Tesoro", en su último párrafo dice: "... al cual todo se aplica, y en si lo convierte en un natural bien complexionado, la mitad de un grano de aquesto tomado por boca al hombre le hace ser fuerte, que tanta salud no hubo nnguno".
  La Alquimia en España siguió practicándose por parte de personajes ilustres como el eminente médico Arnau de Vilanova, que curó papas y reyes, el genial Raimundo Lulio, e incluso el rey Felipe II tuvo un laboratorio con alquimistas nada menos que en El Escorial. En una carta dirigida al Rey por parte del informante Stanishurt, llamada "El toque de Alquimia", se hace referencia en el capitulo II a una Medicina producida por alquimia que cura las enfermedades humanas.
  El capítulo II de la carta del cronista Stanishurt al rey Felipe II dice literalmente:
  "... los efectos notables de estas destilaciones y extracciones hacen en sanar las enfermedades del cuerpo humano, y en conservarlos en salud, no solamente se trata en los libros de los filósofos, mas en este nuestro tiempo es notablemente notorio en las partes de Europa donde ordinario se usan, como Italia, Francia, y especialmente Alemania, y la experiencia muestra que con esta medicina sanan muchas enfermedades que por la via ordinaria son incurables o casi imposibles de curar, como la gota, mal de piedra, fiebre de consunción, fiebres cuartanas, la hidropesía, la lepra y el mal francés, y otras muchas largas y continuas enfermedades..."


          Laboratorio alquímico de El Escorial, de la época de Felipe II.

  Como vamos viendo en este breve  resumen de la historia de la Alquimia, fueron muchos los alquimistas que hablaron de la Medicina alquímica para seres humanos, y realmente hicieron en mucha más cantidad y utilidad para la gente, que el oro. La relación del oro con la Alquimia probablemente vino a través de dos libros clásicos que introdujo en Europa la escuela de Traductores de Toledo, "La turba de los filósofos", y la "Conversación del rey Calid y el filósofo Morien", que si bien introdujeron el Arte alquímico en la Europa Medieval, al final del libro hablan del oro casi exclusivamente, de lo cual a veces se duda por parte de los eruditos si será una confusión con el "oro potable", pero fue suficiente para introducir en aquella Europa medieval cargada de guerras, pestes y hambrunas, la curiosidad y la lamentable "fiebre del oro", en los siglos XI, XII, XIII...
  Y de hecho, hay sospechas fundadas de que algunos alquimistas se dedicaron al oro, como el francés Nicolás Flamel, en el siglo XIV, pero lo que se ignora desde el punto de vista de los alquimistas es que a él le fue concedida esta Gracia, para hacer bien a la Humanidad, pues la riqueza así adquirida le valió para financiar hospitales, escuelas, catedrales, en aquél Paris asolado por la guerra, el hambre y la peste de finales del siglo XIV, aunque eso sí, nadie vio a Flamel hacer nunca una trasmutación.
  En cambio, hubo otros alquimistas que utilizaron su don para sanar a las personas en esa misma circunstancia, como el compatriota de Flamel, Michel de Nostredame, del siglo XVI, que aunque ha pasado a la historia como un gran vidente o profeta, realmente fue un gran médico alquimista que salvó a todos los enfermos que pudo de la terrible epidemia de la peste negra, menos, eso es lo curioso y terrible, a su propia familia a la cual no llegó a tiempo de salvar.
  Casos que nos han servido a los alquimistas como enseñanza para venir a demostrarnos que la Alquimia es un don de la Divinidad que El utiliza para salvar personas o situaciones en determinados momentos, es decir, creemos que venimos con una determinada misión al mundo.


  Un ejemplo claro de lo que es un auténtico alquimista lo podemos ver, por ejemplo, en Basilio Valentin, que se supone nacido en 1394 en plena Edad Media, y que se supone también que fue canónigo del priorato benedictino de Erfurt, Alemania, y que ha pasado a la historia como un gran alquimista o protoquímico descubridor entre otras cosas del ácido sulfúrico, es un ejemplo perfecto para nosotros de gran maestro alquimista, no solo por sus grandes conocimientos en varias vías espagíricas y alquímicas, sino por su sabiduría y valores morales. He aquí algunas frases suyas de su tratado "Las Doce Llaves", como botón de muestra:

  "Y como después de algún tiempo ya vivía en mi orden y no quería, después de la absolución recibida al deber impuesto de la plegaria, que el espacio de libertad que me quedaba fuera disipado en vano y que mis pensamientos se volvieran causa de nuevos pecados, me decidí a estudiar la Naturaleza , y su anatomía, a investigar sus misterios. Lo cual está reconocido como lo más elevado, después de las cosas eternas, entre las de la tierra. Cuando hube encontrado en nuestro monasterio numerosos libros escritos mucho antes de mí por los filósofos que siguieron la Naturaleza en sus estudios y en sus investigaciones, apliqué a ello mi espíritu con más placer, para aprender las cosas que ellos mismos habían sabido, aunque me pareció difícil, y todo es penoso al principio y más fácil al final. Para que yo adquiriera también estos secretos que otros habían conocido antes que yo, rogué a Dios, quién me los concedió.
Yo tuve, entre mis hermanos, un hermano al que atormentaba el dolor nefrítico de un cálculo, de modo, que, enfermo, se postraba a menudo en la cama. Había consultado a muchos médicos, y no recibiendo asistencia eficaz., abandonado a todo socorro humano, ofreció su vida a Dios.
Emprendí entonces la anatomía de las hierbas, las destilé, extraje su sal y su quintaesencia, mas no pude encontrar ninguna de ellas que liberase a ese fraile de su afección, aunque experimenté muchas, pues no eran suficientemente activasen su grado para curar ese mal. Y no encontré ningún vegetal que no experimentase, por espacio de seis años.
A partir de este momento, con el espíritu más avivado, concentré mis pensamientos, reflexionando sobre ese asunto. Me puse a aprender y a seguir esta ciencia fundamental, que el Creador había escondido en los metales y las minas de la tierra; y cuanto más buscaba, más descubría. En efecto, un rayo de luz salía siempre de otro, y Dios me concedió esa felicidad, a fin de que llegase al conocimiento de muchas cosas y que mis ojos las vieran, cosas que la Naturaleza había introducido en los minerales y los metales, precisamente diferentes, para que fuera difícil a los ignorantes penetrarlas.
Entre todas estas cosas tomé en un mineral lo que está compuesto de numerosos colores y que es de muy gran eficacia en el arte.
Para ello extraje una esencia espiritual, y esta restableció  a mi hermano enfermo a su salud de antes. Y más aún, este espíritu era fuerte hasta tal punto que pudo fortalecer  el espíritu de mi hermano que rogó por mí, durante su ocio de cada día, hasta que murió. Por otra parte sobrevivió largo tiempo después de que se restableció. Sus plegarias y las mías tuvieron también tanta fuerza que el Creador me iluminó y, también a causa de mi aplicación , me mostró lo que queda oculto a los prudentes, según se les llama.
Y así, por este tratado, he querido indicarte y abrir la Piedra de los Antiguos, que nos viene del cielo, para la salud y el consuelo de los hombres, en este valle de miserias, como el más alto tesoro terrestre concedido y para mí cuán legítimo. Así como lo leerás, lo he escrito para la utilidad de la posteridad y no la mía. Después que hube adquirido el conocimiento por los libros de numerosos hombres muy experimentados, establecí mi enseñanza, sometido a la filosofía, tan sobrio de palabras como abundante de sentido, de modo que puedas llegar  a la Piedra , sobre la que se apoyó la Verdad , con la recompensa temporal y la promesa de eternidad. Así sea.”



Como veniamos comentando en la breve historia de la Alquimia que estábamos haciendo, durante la Edad Media y Renacimiento en Europa cundió la lamentable "fiebre del oro" en Europa a causa sobre todo de ciertos escritos alquímicos, pero los verdaderos maestros de Alquimia, es decir, los que conocían la "fórmula", siempre decían que la verdadera finalidad de la Alquimia, no era hacer oro, sino otra muy diferente, servir a Dios y a la Humanidad mediante la medicinas alquímicas, y también acceder a un Conocimiento superior de la Naturaleza y del mundo, del Universo, y de la vida.  Incluso los alquimistas que se supone que hicieron oro, como Nicolas Flamel, dejaron escrito y recalcado mil veces en sus libros su amor a Dios y la Humanidad, por encima de todas las cosas, y las obras que hacían iban por ese camino. Así fueron la mayoría de los verdaderos Adeptos, y si alguno se salió de esa norma como el escocés Alexander Sethon, alias "el Cosmopolita", lo pagó con su vida, cayendo en manos de un Principe codicioso alemán que le encerró y torturó en su castillo hasta que hiciese oro para él, cosa de la que han aprendido buena moraleja los Alquimistas verdaderos. La "fiebre del oro" provocó muchos crímenes tanto en Europa como en América, mientras que los verdaderos maestros de Alquimia, como el citado Basilio Valentin, destacaban en sus libros las medicinas espagíricas y alquímicas y su amor a Dios y la Sabiduría como finalidad y meta verdadera de los Alquimistas, mientras la alquimia fue cayendo en descrédito en amplios sectores de la población a causa de los charlatanes que querían enriquecerse con el oro, sin mas. 



  Otro de los grandes maestros que dedicó su conocimiento a curar gente, fue Paracelso, eminente médico reconocido incluso por la Ciencia moderna como precursor incluso de la medicina moderna, química, farmacia, incluso homeopatia, Paracelso fue recogiendo la sabiduría médica universal por todos los sitios por donde pasaba y arremetió en algunos de sus escritos contra los que rebajaban la Alquimia a intentar convertir el "plomo en oro"., así como contra los médicos de su época que por ejemplo amputaban miembros a los enfermos sin saber curarlos o les ponían más enfermos aun con sangrías, sanguijuelas u otros procedimientos tóxicos o peligrosos. Sus métodos terapéuticos incluían la Alquimia, de la cual habló mucho en sus numerosísimos  libros de un modo medicinal, como por ejemplo en "De sagis et carum operationibus"
  "La alquimia tiene solo un propósito extraer la quintaesencia de las cosas, preparar los arcanos, las tinturas, los elixires capaces de devolver al hombre la salud ha perdido".
  Paracelso en muchos aspectos para mi padre y para mí fue uno de los principales maestros de Alquimia pues además su punto de vista como médico fue naturista, y en religión, mientras por ejemplo católicos y protestantes se mataban en las guerras de religión en Alemania, el se limitaba a curar enfermos en los campos de batalla, haciendo honor al verdadero Evangelio.


  Era un verdadero Filósofo hermético y alquimista que escribía cosas como ésta:
"El hombre es un microcosmos, o mundo pequeño, porque es un extracto de todas las estrellas y planetas del firmamento, de la tierra y de los elementos, así es su quintaesencia..."
La Medicina alquímica sin duda fue la que más apreció Paracelso de todas las que conoció, de lo cual dan testimonio sus escritos, sobre todo "El libro de la Revelación", que hemos citado tantas veces, en el cual se dicen cosas como estas:
  "... todos los santos que la han poseido han alabado con ella a Dios. Por consiguiente su adquisición es muy dura, mas que la del oro y de la plata. Pues es la mejor de la del oro y la plata. Pues es la mejor de todas las cosas, ya que de todas las cosas mortales que el hombre pueda desear en este mundo, nada puede compararse con ella, y en Ella está la Verdad..."

  Culminaremos este breve reportaje sobre la Panacea y la historia de la Alquimia, en estas palabras aclaratorias de Fulcanelli, quizá el más popular de los alquimistas más recientes. Se ignora casi todo sobre su vida y personalidad, pero en sus obras "El misterio de las catedrales" y "Las moradas filosofales" deja entrever una notable erudición, aunque desde nuestro punto de vista no es suficiente para considerarle un verdadero Maestro, lo cual no ha sido obstáculo para ser considerad por el gran público el alquimista más popular del siglo XX.
  Acerca de la Piedra filosofal y la Medicina universal viene a confirmar las tesis o preceptos de la mayoría de los adeptos anteriores.
  "Los maestros del Arte nos enseñan... Lo que tratan de realizar en primer lugar es la Medicina Universal o piedra filosofal propiamente dicha. Obtenida de forma salina, multiplicada o no, tan solo es util para la curación de las enfermedades humanas, la conservación de la salud y el crecimiento de los vegetales. Soluble en todo licor espirituosos, su solución, toma el nombre de "oro potable" (aunque no contenga el menor átomo de oro), porque presenta un magnífico color amarillo. Su valor curativo y la diversidad de su empleo en terapeutica hacen de él un auxiliar precioso en el tratamiento de las enfermedades graves e incurables... no sirve de nada para la trasmutación... (metálica)...."·
  "La Salamandra de Lisieux. Las moradas filosofales". FULCANELLI.







  Está muy claro de lo que habla Fulcanelli, un cuerpo cuyo color varia entre el amarillo, rojo y azafrán, que obtenido en forma salina, soluble en todo licor espirituoso (tal como decía Paracelso, es cierto que a veces se extrae con vino o una solución de alcohol espagíricamente), es util para la curación de las enfermedades humanas y se llama "oro potable" por presentar un magnífico color amarillo, aunque no contenga el más mínimo átomo de oro...


-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

                  Nota: por medio de esta web no se venden elixires ni se dan tratamientos médicos o terapéuticos de ningún tipo.
Los autores del blog y de las fotos no pertenecen a ninguna empresa con interés comercial y por lo tanto nos desvinculamos por completo de cualquier asociación de ese tipo ni tampoco pertenecen a ninguna organización de carácter esotérico o religioso en todas sus variantes. Son amantes del Arte de la Alquimia y autodidactas por completo.

Todas las paginas de este blog “La alquimia de Simon H y Yoshua S.” están escritas para uso estrictamente recreativo y personal, desvinculándose totalmente el autor de cualquier posible interpretación o puesta en práctica por parte de terceras personas ajenas al autor.
                           


martes, 9 de junio de 2015

EL ELIXIR DE LA VIDA









El gran médico, astrologo, alquimista del Renacimiento Paracelso (Teofrastus Bombastus von Hohemheim) lo describió así:
“En su cuarta naturaleza aparece de una forma ígnea (no del todo libre de todas las imperfecciones, todavía acuosa y no suficientemente secada), en la que tiene muchas virtudes, haciendo joven al viejo y reviviendo a los que se hallan al punto de la muerte. Pues si a uno de esos se le diese, en vino, el peso de un grano de cebada de este fuego, de modo que alcance al estomago, va a su corazón, renovándolo al punto, apartando toda humedad y veneno previo, y restaurando el calor natural del hígado. Dado en pequeñas dosis a gente anciana, quita las enfermedades de la edad, dando a los viejos corazones y cuerpos jóvenes. De ahí que se llame elixir de Larga Vida”


PROPIEDADES DEL "ELIXIR UNIVERSAL" DE LOS ALQUIMISTAS

La llamada “Medicina universal de los alquimistas”, técnicamente Sol pater, llamado también “oro potable”, “león solar”, “león rojo”, o “Elixir de la larga vida” en sus etapas más elevadas de perfección, en general da una gran paz, lucidez, felicidad, animo, energía, resuelve dolores y malestares, desbloquea chakras y nadis, emociones y recuerdos que aflora para sanar, claridad de la mirada y del sentimiento, hace descansar muy bien dando sueños lúcidos y explicativos, aumenta rápidamente la energía vital si se toma por el día, euforia, confianza en si mismo y capacidad moral para cualquier empresa, estabilidad total de la mente y del corazón, es ligeramente afrodisíaco y sube mucho la kundalini (energía vital, energía “fuego” o energía “yang” de la persona). Purifica la sangre y el hígado, y es capaz de resolver estados orgánicos complicados en unas pocas gotas y en unas pocas dosis. Abre el corazón y te sientes inocente como un niño, lo ves todo “color de rosa”. Conecta con el “Yo superior” y kármico en su mejor versión, conecta con el “Sol central” de la persona o “Estrella del nucleo”: Da un sentimiento de unidad con la Naturaleza y los seres vivos, con el Cosmos, despertando espiritualmente a la persona y produciendo una transmutación personal.
Ha curado dolores cronicos y agudos, infecciones de varicela y herpes, infecciones ginecologicas, depresion y ansiedad, falta de vitalidad, heridas graves en segundos, verrugas, otitis, hemorroides, ulceras, conjuntivitis, estabiliza todos los valores en sangre y nervios, colicos de riñon, limpia higado e intestinos, mejora la salud en general, a los pocos dias cura gripes, catarros, resfriados, etc
Es la medicina inteligente, a cada persona le da lo que necesita. La mejor forma de tomarlo es con infusión de te, tomillo, manzanilla, poleomenta, etc, endulzado con miel, porque el vegetal es un excelente método de difusión del Sol pater en el organismo.
Su acción terapéutica se debe a la energía consciente o vibracional que contiene, impregnada en la materia por medio de las constantes oraciones con el corazon a la Luz del Amor de Dios, además de ser electromagneticamente negativa y muy reactiva, es la energia vital de la Naturaleza que el alquimista consigue mediante las bodas quimicas del Sol y de la Luna, además de numerosos elementos minerales y oligoelementos esenciales para el organismo humano, empezando por el sodio y el hierro, y esta en continua transformacion molecular liberando átomos de ozono, es una sustancia viva y muy reactiva, por eso no tienen nada que ver en absoluto con ninguna medicina o medicamento, complemento nutricional o de fitoterapia, homeopatia, oligoterapia ni siquiera alquimia, ni tampoco tiene nada que ver con flores de Bach ni con ningun otro producto.. No contiene elementos tóxicos ni posee prácticamente contraindicaciones excepto quiza con química de farmacia (en ese caso hay que rebajar a tres gotas como mucho), y hay que procurar no tomar demasiada cantidad para no elevar demasiado la energía fuego o “yang” del organismo, que se puede manifestar como picores, impaciencia, irritabilidad, genio, etc, aunque generalmente produce una paz angelical, los antiguos decian que este era el "cuerpo de los ángeles", va desbloqueando recuerdos de esta vida, geneticos y kármicos para liberar la esencia pura y vital de la persona, es la estructura del alma que todo ser humano o todo ser vivo trajo a este mundo. Cada persona que la toma debe encontrar su propia dosis, desde tres gotas para arriba, habiendo personas que lo notan rapidamente y otras mas lentamente, la apertura de los sentidos y el corazon y la vitalidad o calma, es la "medicina inteligente", da a cada persona exactamente lo que necesita, agrandando la vibracion de cada ser y restaurando la esencia vital de la persona y la mision que trajo a este mundo, elevando la conciencia del Si mismo y del Todo. No tiene limite de ingesta, en altas dosis solo produce o un ligero mareo y exaltacion de los sentidos o una gran vitalidad y apertura de corazon.
Cada una de las coronas equivale a cada uno de los chakras o centros de consciencia o energia vital del organismo, asi por ejemplo la Primera se dirige mas bien a los primeros chakras y el cuerpo fisico y denso, y a partir de ahi van siendo cada vez mas espirituales y sutiles, aunque mas potentes energeticamente y terapeuticamente. La segunda a ckakras intermedios, estomago e intestinos, pulmones, corazon, organos, la tercera a chakras superiores y la cuarta mas alla aun. Va desbloqueando los cuerpos sutiles del ser cada vez con mas intensidad, a corona mas elevada, recuerdos mas lejanos y reconditos que trae a luz para sanar, curiosamente, cuanto mas lejos llega su energia en el Universo, en el Todo, mas intimamente penetra tambien en el Ser humano.

El" Sol pater" u "Elixir de oro potable", repitámoslo, NO CONTIENE NINGUN ELEMENTO TÓXICO.

 Los últimos análisis espectográficos realizados dieron como resultado: 4.599.000 ppm (partes por millon) de Na (Sodio), 2.515.000 ppm de Fe (Hierro), y los siguientes ya están bastante por debajo de esas cantidades: Magnesio (Mg), 17530 ppm, Manganeso (Mn), 8844 ppm... y los siguientes bastante más por debajo aun. NO contiene mercurio ni ningún otro elemento tóxico.
El Sol Pater no es ningún tipo de “medicamento” ni tiene nada que ver con ningún producto terapéutico conocido. Es un producto vivo, en continua transformación molecular de oxigeno a ozono, con una estructura molecular parecida a la del agua de las altas montañas o el ambiente de la playa, por lo cual nos conecta con las energias puras de la Naturaleza así como con nuestro Espíritu o Yo superior al estar impregnado por constantes oraciones hacia la Luz creadora del Universo.
Procede de la Gran Obra de los Alquimistas de todos los tiempos, los verdaderos Adeptos y maestros en su vía húmeda universal.
Es un producto para el propio alquimista, por regla general.

Algunas curaciones o pequeños éxitos obtenidos con el Sol pater o medicina universal de los alquimistas (1,2,3 coronas) entre los años 1984-97. (Casos recogidos en el libro “La Medicina universal” de Simon H.)
1.Cuenca, año 1987; rigidez en cervicales y columna, pinzamientos en cuarta y quinta de la columna, trigémino lado derecho cara y ojo… Taquicardia, problemas circulatorios e intestinales.
Con la toma del Sol-p empezó un rápido proceso de desintoxicación con mucha sudoración y mal olor. Al poco de tomarla le aparece un vigor en todo el cuerpo que hace años que no tenia. Ya no tiene taquicardias y es otra mujer llena de vida y alegría.
2. Zaragoza. Cáncer de pulmon. Mejoramiento progresivo, muy mejorado en sus funciones vitales. Desaparece la metástasis. Bultos de cuello, ganglios linfáticos. Quieren llevarle de vuelta al hospital, ante la mejoría que se aprecia. Alli no podrá tomar el Elixir.
3. Cuenca, 1985. Cancer de mama. Al tomar la Medicina universal, enseguida se nota la mejoría, engordando 5 kilos en poco tiempo, pudiéndose levantar y vestir ella sola, y hacer el trabajo de la casa que antes no podía. En los siguientes análisis en Valencia los resultados dieron negativo en todo.
4. Albacete, infeccion de tímpanos que se queda en perforación de oídos. Al tomar el sol pater, después de la operación, poniéndose las gotas en el oído , a los 6 dias el medico exclama que nunca ha visto un inserto tan bien hecho como ese en toda su vida. Asimismo desaparecen unas manchas rojas que tenia por todo el cuerpo y unos picores de rabia que tenia, sudando mucho con mal olor y la orina muy turbia.
5. Madrid, 1997. Escolio-espondiloartrosis severa, cercervicoartrosis con insuficiencia vertebro basilar, lumboartrosis, osteofitosis intensa, espina bífida 1ª sacra, etc etc. A las dos horas de tomar Sol pater, se ha levantado de la cama. Los dolores han desaparecido y los musculos contraídos están completamente relajados. Esta muy animada ya que se encuentra bien después de 20 dias en cama con grandes dolores. Hoy dia se encuentra haciendo vida normal y dice que se encuentra bien, ha recuperado 2 kilos de peso.
6. Cuenca. Niño nacido con malformación intestinal con atrexia de vías biliares extrahepatica, al que solo podía salvar una intervención quirúrgica. Al tomar sol pater, empieza a recuperar el buen color,, asimilar mejor los alimentos, ganar peso, el hígado pasa de estar hinchado a estar completamente normal... Durante tres años así; posteriormente los médicos creyeron el momento de realizarle el transplante, ante los problemas que surgen el padre decide volver a suministrarle el sol pater; de nuevo sucede el milagro y el paciente empieza a mejorar, corrigiéndose el rechazo del órgano.






Para más información: yoshuaelliah@gmail.com
……………………………

Nota: por medio de esta web no se venden elixires ni se dan tratamientos médicos o terapéuticos de ningún tipo.
Los autores del blog y de las fotos no pertenecen a ninguna empresa con interés comercial y por lo tanto nos desvinculamos por completo de cualquier asociación de ese tipo ni tampoco pertenecen a ninguna organización de carácter esotérico o religioso en todas sus variantes. Son amantes del Arte de la Alquimia y autodidactas por completo.

Todas las paginas de este blog “La alquimia de Simon H y Yoshua S.” están escritas para uso estrictamente recreativo y personal, desvinculándose totalmente el autor de cualquier posible interpretación o puesta en práctica por parte de terceras personas ajenas al autor.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------




------------------------------------------------------------------------------------------------------

Todas las paginas de este blog “La alquimia de Simon H y Yoshua S.” están escritas para uso estrictamente recreativo y personal, desvinculándose totalmente el autor de cualquier posible interpretación o puesta en práctica por parte de terceras personas ajenas al autor.


sábado, 22 de noviembre de 2014

Recuerdos de mi vida...



Puedo decir que si existe alguien con un contacto directo con la Alquimia toda su vida, ese soy yo.
Aunque con temporadas vitales en contacto realmente directo y otras veces desapegado, toda mi vida,
mi experiencia vital ha girado en torno al misterio y la experiencia maravillosa y puedo decir extra
terrena o extra-ordinaria del Viejo Arte.
De mis recuerdos de muy pequeño realmente tengo poco que decir, salvo los normales en todos los niños; tener que levantarse muy temprano para ir al colegio, la mama despertándome de mis dulces sueños y a continuación el desayuno, luego la caminata hasta la escuela en aquel llano y extremado paisaje de La Mancha, vuelta a la comida a base de legumbres, patatas, pescado, etc... por las tardes un poco de ocio y algunas vivencias mas socializadoras o liberadoras en la escuela de Arte que entonces regentaba mi padre. Pero para entonces aquel padre tan artista, aun siendo yo tan pequeño, le veía lleno de una sutil comprensión y discernimiento de las cosas inusuales en ningún otro hombre o ninguna otra persona mas, su sensibilidad, su explicación  tan florida, subjetiva, individual y original de las cosas, especialmente recuerdo en esta dirección su ojo fotográfico y captador de la belleza especial de los motivos que pintaba, desde pararse en una curva de cualquier carretera a tomar una fotografía de un valle lleno de una luz especial al atardecer, con el sol poniente anaranjado y algunos olivos o almendros semi secos por los ribazos entre los cobrizos campos manchegos. y su individualidad imponente y exclusiva a la hora de plasmar en el lienzo lo que su retina y diría yo su alma había captado, ajeno a todo convencionalismo ni floritura extraña. Pero lo que si cabe más impresionó mi ser a esa temprana edad de alrededor de 10 años,  fue su vivencia tan directa y real de la religión, que no se limitaba a una predicación lejana y mística del sacerdote ni a una filosofía social como la de sus amigos, sino a una vivencia real y fe sin ningún genero de dudas en el Señor Jesucristo y la madre María, así como su practica real y diaria de ayudar a todos los pobres pedigüeños que veía, sus gestos de gran corazón cuando en la escuela de Arte mostraba
y alababa ante toda la clase el perfecto o bello dibujo que había realizado la niñita fea a la que
ningún chico se acercaba, o la adquisición de cartones de aquel pobre hombre a la puerta del "palacio"  de Riansares que no tenía otra cosa de qué vivir, como la de las pajaritas que hacía aquel pobre chico que parecía discapacitado en un rincón de un mercadillo medieval de Madrid, tras lo cual mucha otra gente se acercaba al abandonado lugar a admirar las pequeñas obras de arte del ignorado chaval.
Un gran corazón, sensibilidad y un gran aprecio respetuoso por el Arte y la Naturaleza en todas sus formas.

Lo cual empezó desde que yo recuerdo a generarle no pocos problemas en el ambiente "brutal" del pueblo, incomprensión cuando no burla y algunas otras cosillas algo peores. Pero nada de esto ni cosas superiores jamás prácticamente hicieron mella en el Artista que cuando hablaba siempre lo hacía con gran carácter y desde el corazón directamente. Diría yo que incluso a veces le veía salir la intención directamente del corazón al hablar. Y su enorme pero monumental, grandioso idealismo, que nada tenía en común con imaginaciones, slogans o fantasías juveniles de la época, ni siquiera con ningún genero literario o filosófico que yo pudiese conocer, sino que daba la impresión de que le venía de otra dimensión, de no se sabe donde, en pro de un mundo verdaderamente bello y humano, donde no existiese el dolor ni la enfermedad ni la pobreza ni las injusticias y fealdades de la vida y donde todo es bello, verde y florido como sus siempre añorados "praos" de Asturias, la patria de la abuela, que mucho gusto tenía numerosas veces en retratar y plasmar en sus lienzos con no poco floritura e idealismo.
Pero todo ello hay que decir que contrastaba con la vida del día a día, principalmente por verse aquejado de una grave enfermedad, unos cólicos de riñón que le hacían sufrir mucho por no tener cura conocida que al parecer había adquirido bastantes años atrás de que yo naciese, en Francia, cuando trabajando se intoxicó con las pinturas y disolventes con los que trabajaba al no haber tantos medios de protección como hoy en día. No había cura farmacológica conocida para sus terribles dolores, ni prácticamente nada mas, salvo guardar dieta estricta de los alimentos formadores de ácido oxálico, e intentar alguna vez alguna cura de limón o algunas hierbas que algo le mejoraban pero no conseguían acabar con la enfermedad , encontrando el único alivio en una inyección semanal intravenosa de Buscapina, el mas fuerte o uno de los mas fuertes calmantes quimioterápicos que existen. Paralelamente a su terrible padecimiento, que yo vislumbraba alguna vez cuando me dejaban verle en cama chillando o quejándose y con los ojos blancos y llorosos, iba aumentando sus ruegos a Dios, pues siempre fue una persona muy religiosa, rezaba tres veces al día, al levantarse, a las doce del mediodía y al acostarse.

Y siempre con la Biblia en la mano, y lo más curioso, extraños y viejos libros que adquiría a veces con lo poco que le llegaba en el Rastro de Madrid además de en una librería- papelería que había cerca de casa. Libros que le dejaban siempre con un extraño gesto y yo percibía en él una cierta luz, como si algo comprendiese de aquellos libros, hasta que un día dijo que él tenía que hacer lo que allí decía, encontrar una medicina que le pudiese curar definitivamente de su terrible mal que le tenía incapacitado para trabajar físicamente y moralmente también.
Las veces que recuerdo que las vivenciaba con más miedo es cuando mi padre albergaba tal congoja en su alma de tanto padecimiento que con la cara desencajada y apesadumbrada le decía a mi madre:
"Mari... yo ya no puedo aguantar esto. No sé que va a pasar con esta familia". Y el susto y la pesadumbre y el miedo de mi madre era cada vez mayor.
Pero pese a todo su espíritu era mas fuerte y siempre se levantaba de la caída, a una crisis sucedía
un resplandor y un buen día decidió convertir una habitación del piso de abajo de la casa en un "taller", que pronto empezó a llenar de extrañas botellas, cacerolas, alambres y otros cacharros raros. Libros se amontonaban en las mesas y estanterías metálicas, de esos que compraba en el "Rastro", tan difíciles de comprender siquiera solo por su título. Libros llenos de misterio, medievales, con nombres de autor algunos graciosos, como de chiste, o sacados de alguna película de aventuras. Llenos de alegorías creadas para despistar a los "listos", los listos de este mundo, como decía mi padre, pero para guiar hacia Dios a los temerosos de El, como también él decía.
Y el se metió, se metió en el asunto... inventando toda clase de aparatos, de vidrio, metálicos, cacerolas, un buen día le vi armando un horno de tipo muy antiguo, con una cazoleta metálica en el centro, una campana arriba y un espacio para meter la leña o el carbón debajo; que primero creo hizo uno para leña, y luego otro para carbón, ya no recuerdo muy bien. Un pequeño extractor arriba y el perro de la casa, el "Robi", que no paraba de ladrar. Golpes y golpes sin parar; algunos bien fuertes y de noche o al alba.
Pero pronto también empezaron a suceder algunas cosas "raras"... aquella vieja casa de pueblo donde vivíamos, retumbaba por los cuatro costados en los días de viento... y otras cosas que me callo por también no recordar muy bien. Y mi padre que tenía muchos y extraños sueños... que le decían cosas, que tenia un "maestro", que Dios le iba a ayudar y le estaba favoreciendo, que se lo "decían"... pero, ¿quien? No lo se. En mi imaginario infantil ya me imaginaba palacios dorados de donde salían ángeles o superhombres que bajaban volando a la cama de mi padre a decirle cosas. Cosas extrañas. Soñaba con fuego, con palacios, con reyes, con princesas bellísimas, con algún dragón, alguna serpiente que había que matar... con la Luna, con el Sol... y los hechos extraordinarios pero bien ordinarios allí se fueron sucediendo. Un buen día le decía a mi madre: "Mari, ya me han dicho las materias...", otros días soñaba con una princesa blanquísima que se le aparecía, otras con un maestro... ¿Quién sería aquel maestro? Los hechos se sucedían rápidamente y también los pequeños triunfos en su "obra" que le llenaban de felicidad y otras veces no tan buenas que le producían algún arrebato, como botellas rotas, algún aparato que había que comprar nuevo... y lo peor de todo, perdida del "espíritu" y una  vez que yo recuerde incluso, de parte de la piedra al no saber cerrar  bien aquel alambique tan improvisado y casero.
Pero aquel alquimista jamás cedió del todo en su empeño.. porque una extraña luz le animaba... y extraños maestros o seres venían a visitarle. Y lecturas continuadas de la Biblia, vivencia muy real y muy pura  de la religión, ya estábamos en casa familiarizados y algunos un poco hartos del "hijo pródigo", de Pedro, Lucas y Juan y cosas por el estilo. Lo cual le acarreó también no pocos disgustos entre sus hijos ateos y materialistas, y lo peor, burlones. Pero en mi inocencia infantil yo veía a un padre tocado por una extraña luz, por todo, por su manera de hablar que le salía desde dentro, por su convencimiento real de lo que decía no como religiosos y acólitos, por su firme voluntad de llevar a cabo aquel extraño trabajo, aquella extraña "obra" como él la llamaba, que le "habían dicho" que le iba a curar y nos iba a dar una nueva vida.
Pero a pesar de lo increíble y de las burlas y el cachondeo de algunos cuando no el enfado infundado
realmente, yo no dejaba de observar e intuir que "algo" había. Recuerdo muchas anécdotas, algunas
casi imposibles de contar en un medio público cualquiera, pero algunas te dejaban efectivamente marcado.
Especialmente alguna vez, cuando entraba a la cocina y veía en la mesa un libro antiguo titulado "La
Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey", de un ingles de gracioso y retorcido nombre, en el que decía que "veras unos ojos de pescado relucientes, en el régimen negro" o algo así. Efectivamente, mi madre estaba llena de ensimismamiento y asombro mientras cocinaba y echaba un vistazo al viejo libelo pues era exactamente lo que estaba viendo en el interior de la botella que hervía en el taller cerrado con candado de al lado.
Y el tiempo pasó, entre extrañas vivencias que ninguno sabíamos muy bien que significaban, frías noches y días de inviernos secos en aquellas áridas tierras manchegas, animadas por los fuegos de los hornillos y de las "salamandras" como él decía, cuando un buen día sucedió el milagro. Creo recordar que alrededor del 25 de julio, se trajo de misa una hoja de la "Buena semilla", que representaba a Cristo dando un manotazo a Satanás. Mi padre había llegado a la "Medicina". Al principio no sabían lo que era realmente, se la dieron a probar a la gatita, y como a la gatita no le paso nada, sino que salió corriendo escaleras arriba con gran vitalidad, entonces la probó mi padre. Uff, desde entonces, idas y venidas del baño, sudores, y mi padre empezó a recobrar el color de cara. A los dos o tres días, los dolores y el abatimiento cesaron totalmente y mi padre abandonó la cama, entonces le vi lleno de una luz y una fuerza que no tenia antes, también la cara más suave y luminosa, los ojos luminosos, sus piedras habían sido expulsadas y la enfermedad vencida. Ya no volvería a tener más dolor.
Entonces, los hechos siguieron sucediéndose rápidamente, decía mi padre que aun tenia que fortificar
la "Medicina", y seguía trabajando, días y noches... yo cada vez veía a mi padre lleno de mas luz
y sabiduría, se había operado una auténtica transformación en él, de un hombre abatido, caído totalmente y oscuro por una terrible enfermedad, se había levantado un hombre lleno de luz, fuerza, carácter, genio y alegría. Un verdadero milagro, que no produce cualquier "medicina".
Entonces decía que todo se lo había dado Dios, que nadie más le había ayudado...realmente en toda su vida,  y empezó a aparecer gente por la puerta, normalmente pidiéndole medicina para sus dolencias... especialmente recuerdo a unas videntes de Valencia, que vinieron porque ella, la vidente, estaba contagiada de las miasmas de las personas a las que trataba, y señalando al armario donde guardaba la Medicina, dijo "Tiene usted allí una gran Luz..."
Hasta que aparecieron también gentes de alta alcurnia, médicos y algunos ingenieros o científicos, que no se realmente como se enteraron de la "movida"... porque mi padre jamás puso ningún anuncio en ningún sitio, todo lo contrario, siempre procuró mantener todo en el mas estricto silencio y secreto. Al único hijo en la familia al que me permitió tener algún contacto mas con todo aquello, fue a mi, el mas pequeño, un crío, y cuando le afeaban esta conducta, siempre decía: "Déjame... que yo se bien lo que me hago. Los niños tienen el corazón limpio y no verán nada raro en esto como los mayores"..
El caso es que yo me convertí muchas veces en su mejor ayudante, repasándole los escritos, buscando
historias que tenían que ver con la alquimia en la mitología griega, recuerdo especialmente la historia
de Jasón y los Argonautas, que decía el que era pura alquimia donde yo solo veía las hazañas de valerosos héroes griegos (era un apasionado de la historia de la Grecia Antigua y en particular de su mitología, filosofía e historia). El pasaje en que Hermes se aparece a Ulises mostrándole la hierba Molly, de raíz  negra y de flor blanca para curarle de los encantos de Circe se lo enseñé yo cuando ya me intuía que eso iba de alquimia. En fin.
Mi padre siempre fue un hombre honesto, honrado. Jamás le vi de mujeres, bebidas alcohólicas, vicios, bares, juegos, salidas con peñas, política. Aborrecía todo eso, y aun mas siempre estaba criticando la Religión, la política y la sociedad. Decía que la sociedad estaba perdida, que la Política no era política, y que la Religión no era religión, a pesar de que el estaba siempre con la Biblia y Jesús y María.

Un día, estando todavía en aquel extendido, silencioso, abandonado pueblo manchego, llegó a una Medicina tan potente, que tuvo unas visiones como nunca llegó a tener. Vio sus vidas pasadas, chocando en esto con sus amigos religiosos, las vio vívidamente, en una fue sacerdote egipcio, en otra cardenal católico y en otra la Inquisición le quemó, que yo recuerde. Vio al Señor, y a María, con mucha luz; el Señor le puso a un lado donde estaban otros hombres vestidos de blanco. Vio el futuro, vio la subida del nivel de los mares, cuando todavía no se había empezado a hablar en los periódicos del cambio climático, ni mucho menos, el desastre de la Naturaleza, que todo cambiaría, el desorden moral de los tiempos que venían, que le asustó, y ya al final vio grandes revoluciones y desastres, (aunque después venía una nueva era totalmente diferente, espiritual), cosa que le hicieron abandonar totalmente la ingestión de aquella Medicina que se volatilizaba fácilmente. Habló con su Maestro, el cual le enseño los mundos sutiles, los de arriba y los de abajo, vio el destino de las almas humanas, la vida terrestre cómo realmente era y el plan infinitamente sabio pero infinitamente también incomprendido de Dios para este mundo. Se elevó sobremanera sobre el normal entendimiento hasta tal punto que ya no pudo soportar más.
Y en alguna de sus visiones le revelaron que Hermes Trismegisto le había guiado y protegido, aparte
de maestros tibetanos de tercera, que cambiaríamos de vida, en un entorno lleno de pinos, en una casita bonita y cerca del mar.
Y así ocurrió, nuestra vida cambió totalmente y pronto nos vimos camino de Barcelona, y llegados a un paraíso que yo nunca habría podido imaginar, pero si que a veces se me aparecían en la lejanía en sueños o visiones diurnas unas rosas en flor que pude admirar en el jardín de la casa, debajo del esplendoroso Sol mediterráneo.
Y mientras recuerdo todas estas entrañables vivencias, asimilo que debo dar gracias a Dios para llevar a cabo otra extraña misión, misión que me ha sido encomendada solo a mi, mientras veo que mi vida va cambiando totalmente de día en día, vertiginosamente, rodeado de personas que me están apoyando cuando yo nunca lo hubiese creído o recordado, cuando estaba sumido en el fondo de un pozo, cuando ya no esperaba nada, Dios me salvó como la oveja que se cayó en el pozo para que pueda contaros hoy día todos los detalles que pueda recordar de esta increíble historia que para mi ha sido muy real. La historia de una salvación cierta y verdadera de mi propio padre de un atroz sufrimiento, cosa que vi con mis propios ojos y por tanto nadie me podrá negar jamás, la historia de una salvación ciertamente divina, pues mi padre no tuvo ningún maestro real en vida, cosa que vi, olí y toque, la historia de los desprecios y la maldad del mundo así como unas pocas flores bellas que dieron sus frutos, la historia de mi isla de afortunado, la historia de mi separación y resentimiento del mundo pero a la postre de la salvación en un Arca que todavía inquiero, deseo saber, de dónde viene, porqué y para qué.
En ello estoy, mientras en mi vida diaria siguen sucediéndose compañeros de camino, amigos y personas que de corazón me están apoyando con su corazón, cosa que estoy seguro que mi Dios y el suyo recompensarán un día.
Mientras sigo recordando en mi corazón, para seguir escribiendo algunos capítulos más de esta apasionante, única e irrepetible historia
.


Y estaba en estas meditaciones cuando un buen día de primavera lleno de flores, hojeando un viejo libelo de mi padre, me fueron abiertos los ojos de repente... y comprendí que de verdad la Gran Obra es el Muy precioso Don de Dios, veía todo lleno del Amor de Dios como no lo había sentido nunca antes, como si el sol, los arboles, todo, estuviese interpenetrado de una energia divina tan sutil y dorada que te da la completa felicidad en este mundo, que te da la idea cierta y verdadera del Paraiso en este momento presente. .




jueves, 6 de noviembre de 2014

¿QUIEN PUEDE SER UN ALQUIMISTA? (II)

Vamos ahora a corroborar lo dicho hasta ahora sobre el carácter y condiciones propias del verdadero
alquimista, que ya vimos en la página precedente, en la vida y los consejos de tres grandes maestros
alquimistas de antes; el  grecoegipcio Zosimo, del siglo III de nuestra Era, después los del maestro árabe
Jabir ibn Hayyan (siglos VIII- IX), y por último de Alberto Magno (siglo XIII), como se ve cada adepto
 perteneciente a un período histórico y una religión o tradición cultural diferente (el primero
neoplatónico o hermético, el segundo musulman y el tercero cristiano).
Hay que tener en cuenta, que algunas de las cosas de las que dicen, ya no son tan válidas, sobre todo en la parte operativa comentada por Alberto Magno, no hace falta una casa de tres pisos, ni grandes cantidades de dinero como condición para hacer la Obra de los filósofos. Esto es conforme a las condiciones de su época, más no en lo referente al carácter moral y disciplinado del artista, esto sigue siendo tan válido en aquellos tiempos como hoy en día.


 CONSEJOS DE ZOSIMO DE PANOPOLIS (siglo III d. C, Alejandría de Egipto)
…."Por otro lado Zosimo afirma que la doctrina correcta era conocida
 por los iniciados desde hacía tiempo, y que se había plasmado en las
 obras de "muchos antiguos" y en los escritos de los judíos. Eso sí,
 esta sabiduría está dispersa y oculta en mil libros, que a su vez
 están distribuidos en las bibliotecas de los Ptolomeos y en las de
 los grandes templos, entre los que Zósimo destaca especialmente el
 Serapeion de Alejandría (destruido en 390 d C.)
 Con un saber puramente libresco, sin embargo, no puede hacerse
 nada,. Un verdadero alquimista debe además reunir ciertos requisitos
 personales y de carácter, condiciones especiales que no deben
 evaluarse como demasiado escasas. Para llegar a ser un adepto debe
 mostrarse una diligencia infatigable, y además debe uno atenerse
 siempre a la verdad y ejercitarse exactamente en las mismas virtudes
 que hoy se esperaría encontrar en un científico. Pero hay que añadir
 algo todavía más importante; quien quiera dedicarse a la Gran Obra
 debe demostrar sobre todo que es digno de la imprescindible gracia
 de Dios, debe estar lleno de piedad y de buenas intenciones, ha de
 estar libre de egoísmo y codicia, tiene que estar siempre dispuesto
 a rezar y a sacrificarse por la sabiduría salomónica. Y más
 importante aun: el alquimista debe ser capaz del ensimismamiento
 anímico más profundo, y solo debe practicar el arte divino en razón
 de su divinidad. Zosimo cree de verdad en lo que dice. Y lo cree en
 sentido literal. Exige el más profundo rigor moral, la falta de
 seriedad lleva inevitablemente el signo del fracaso marcado en la
 frente, y todos los intentos de los no iniciados- también de los no
 iniciados desde un punto de vista moral- están condenados de
 antemano a la esterilidad.
 Y estériles son sobre todo los esfuerzos de aquellos que de ninguna
 manera persiguen el conocimiento interior, que no se afanan por
 conseguir la "gnosis" interna, son que solo intentan curar la
 enfermedad de la miseria como si ellos fueran sus propios médicos
 Según Zósimo la mejor manera de curar esta enfermedad es casándose
 con una dama rica y hermosa.
 Por otro lado, no basta en absoluto con abstenerse de sentir
 avaricia y con tener un corazón puro para cumplir todas las
 exigencias que Zósimo impone a la personalidad de los alquimistas.
 Para que el discípulo del arte llegue a ser un verdadero adepto debe
 haber sido instruido de una manera determinada, debe estar bien
 formado. Un verdadero adepto puede determinar los tiempos correctos
 y los momentos más favorables para la realización de la gran obra,
 ya que conoce la influencia decisiva de los planetas. Además, ha de
 conocer las oraciones y los conjuros apropiados, la magia, las
 fórmulas y las manipulaciones mágicas que precisa, por un lado, para
 procurarse el auxilio divino, y por el otro, para defenderse de la
 influencia de los malos demonios que pueden echar a perder la Obra.
 Zosimo menciona al espíritu demoníaco persa "Antimimos",
 el "adversario", que en la gnosis cristiana aparece como la
 contrapartida de Cristo.
 En los Cheirokmeta que están dedicados a su hermana, Zósimo se
 expresa con más detalle sobre la esencia del proceso alquímico. El
 lo concibe como un proceso análogo a la creación del universo,
 la "Kosmopoia". La creación química comprende la purificación y la
 liberación, la redención del pneuma ligado a las sustancias o
 cuerpos. Pero, qué es lo que sucede en el acto de la creación
 alquímica? Demos la palabra al propio Zósimo.
 "Pues para la perfección del sol celestial, rey del cielo, ojo
 derecho del mundo o "anthos", llamado también florecimiento del
 fuego, el cobre es elevado por el pneuma, cuando este,
 suficientemente purificado, contenga "anthos", es decir, el color o
 el brillo del oro, transformándose así en cielo terrenal, en el rey
 de la tierra"
……"Sin embargo, la transformación de lo negro en lo dorado solo se
 consigue –y volvemos otra vez a las advertencias fraternales- cuando
 se mantiene a distancia a Antimimos, y se cumplen además todas las
 demás advertencias dadas por Zósimo. Dios solo revela la verdad al
 ser humano que es digno de dedicarse al arte divino, y esto lo hace
 a través de los sueños y de las visiones que tienen lugar durante el
 curso de un mágico sopor. El Señor se lo da a los suyos durante el
 sueño, y cuando la verdad fundamental de la alquimia se apodera del
 alquimista, entonces todas las operaciones químicas no son ya par a
 él más que "un juego de niños o un trabajo de mujeres"


 JABIR IBN HAYYAN (GEBER EN ROMANCE, siglos IX-X, Kufa)
 "" Magisterio Perfecto de Geber, Filósofo Arabe
 (Fragmento)
 Por las cosas que acabamos de decir, se ve que aquel que quiera aplicarse a
 nuestra Obra, debe tener varias cualidades. En primer lugar, debe ser sabio y
 consumado conocedor de la Filosofía natural, pues aunque fuera rico y tuviera
 mucho ánimo e interés en nuestro Arte, nunca lo podrá conocer si no ha estudiado
 la Filosofía natural; ya que esta ciencia le proporciona las luces y los
 recursos que su espíritu -por vivaz que sea- no le podría inspirar. De esta
 manera el estudio compensa el defecto de la inteligencia natural. En segundo
 lugar, es preciso que, el artista tenga espíritu vivo, penetrante e industrioso,
 porque cuando posea todas las ciencias, si no tiene habilidad y destreza
 natural, nunca podrá ser filósofo; pues al llegar a un fallo en su trabajo, lo
 remedia inmediatamente con su habilidad. Cosa que no haría si, para corregir su
 falta, sólo contara con la ayuda de la Ciencia nada más. Y de la misma manera
 con la ciencia adquirida le será muy fácil evitar muchas faltas, donde podría
 muy bien caer, sin ella (la Ciencia), si sólo poseyera la sola habilidad. El
 Arte y el espíritu se ayudan mutuamente y se suplen los defectos el uno del
 otro. Nuestro artista debe ser también firme y resuelto en lo que haya
 emprendido, y no se entretendrá en cambios incesantes, haciendo ahora una prueba
 y luego otra. Pues puede estar bien seguro de que nuestro arte no consiste en
 una pluralidad de cosas; no es ahí desde luego, donde está la perfección. No hay
 más que una sola Piedra, una sola medicina y una sola cocción. En esto consiste
 únicamente nuestro Magisterio, al que no añadimos ni una sola cosa extraña, ni
 en nada lo disminuimos, a no ser en la preparación que le damos, en la que
 quitamos lo que hay de superfluo e inútil. Otra cosa que también le es muy
 necesaria al artista, es que debe dedicarse a su trabajo con cuidado hasta que
 lo haya concluido por completo, y no debe dejarlo nunca a medio hacer, de otra
 manera su obra -imperfecta- en vez de proporcionarle provecho e instrucción,
 sólo le causará problemas y desesperación. Es preciso, igualmente, que un
 artista conozca los principios y las primeras raíces, que son la esencia de
 nuestra Obra. Aquel que no sepa por donde empezar, nunca llegará al fin. Por eso
 te he de hablar ampliamente de ello en este Libro; lo que voy a decir será
 bastante claro e inteligible para los sabios y avisados, y bastará para
 otorgarles el conocimiento de nuestro arte. El artista además, tiene que ser
 moderado y no debe dejarse arrebatar f ácilmente, no vaya a ser que estropease
 con su rabia, la obra que haya empezado."
 "He aquí otro consejo muy importante que voy a darte. No te entretengas en las
 sofisticaciones que se pueden hacer en este Arte, aplícate sólo en su
 perfeccionamiento, Nuestro Arte depende de Dios que se lo da y se lo quita a
 quien quiere, y como es Todopoderoso e infinitamente adorable y justo, así como
 misericordioso, castigaría implacablemente los engaños que hicieras con tus
 obras sofisticadas, y no sólo no permitirá que conozcas nuestro Arte, sino que
 te cegará y te hará caer aun más en el error, y de ahí te sumergirá en la
 miseria y la desdicha, de donde jamás podrás salir."


 ALBERTO MAGNO (siglos XII-XIII)
 Primero: el alquimista debe ser silencioso y discreto, llevar una vida modesta y no revelar a nadie su secreto bajo ningun pretexto, so pena de ser considerado un farsante. Es conveniente que evite la protección de interesados y de príncipes.
 Segundo: Es conveniente disponer de una morada en un sitio particular, apartado de los hombres. En la vivienda debe disponer de tres habitaciones, en las que realizar las sublimaciones, las destilaciones y las disoluciones.
 Tercero. El alquimista debe respetar el momento de hacer las operaciones, y las horas adecuadas para cada proceso.
 Cuarto. Debe ser rápido y constante en su trabajo, pero la impaciencia no suele resultar una buena aliada.
 Quinto. Es necesario que opere según las reglas del Arte, siguiendo el viejo orden establecido, procediendo en primer lugar a la trituración, en segundo a la destilación, en tercero a la fijación, en cuarto a la calcinación, en quinto a la disolución, en sexto a la destilación y en séptimo a la coagulación. Si no lo hace así, perderá sus poderes y los resultados no serán los adecuados.
 Sexto. Todos los vasos y recipientes en los que se guarden medicamentos, aceites y aguas deben llevar grabados a fuego el nombre de estos y ser de vidrio o vitrificados. Si se colocan aguas sutiles en un vaso de cobre, se vuelven verdes, y si se colocan en uno de hierro o plomo, se vuelven negros y se alteran.
 Séptimo. El buen alquimista debe estar siempre atento a los trabajos realizados por sus discípulos, y si sus resultados son buenos, aquellos no querrán abandonarle.
 Octavo. La persona que no tenga bastante dinero para comprar lo necesario para el Arte, que no se consagre a las operaciones. Si después de comenzar la Gran Obra se le acaba el dinero, lo habrá perdido en vano y el tiempo empleado"
 Alberto Magno, Libellus de Alchemia

lunes, 27 de octubre de 2014

¿QUIEN PUEDE SER UN ALQUIMISTA?



¿QUIEN PUEDE SER UN ALQUIMISTA?
EL ALQUIMISTA, UN FILOSOFO, ARTISTA, SACERDOTE DE LA NATURALEZA, CIENTIFICO...



Lo primero que tenemos que saber a este respecto es que los Alquimistas, en una remota Antigüedad, eran los Sumos Sacerdotes de las religiones, en las antiguas civilizaciones, como Egipto, Babilonia, Persia, India, China, etc, y también eran los Filósofos y Científicos, es decir, los grandes sabios del país, de lo cual nuestro oficio,  generación tras generación, ha sobrevivido la esencia, pues la Alquimia no ha cambiado con el paso de los siglos, cambian las ciencias, cambian las religiones, cambian las civilizaciones y las culturas, pero la Alquimia es la primera de las Ciencias, la Ciencia espiritual, que se mantiene invariable con el paso de los siglos en su operativa y sus verdaderos operantes, los que consiguen los resultados que se proponen (muy importante en nuestro caso).
Con la palabra “sacerdote” no queremos evocar, por tanto, un “sacerdote católico” célibe y consagrado al servicio de la Iglesia y los hermanos mediante principalmente la celebración de la Santa Misa. La Iglesia Católica, como todas las iglesias cristianas, son relativamente recientes en el curso de la historia de la Humanidad comparada con el precioso conocimiento sagrado de la Alquimia, y costumbres como la citada del celibato son muy recientes en su historia, en ningún otro sacerdocio se ha practicado salvo algunos muy contados en la Antigüedad como el de la diosa Cibeles. El sacerdote de la Naturaleza, el Alquimista, por el contrario, ejerce un oficio sagrado cuyo origen se remonta a los de la misma Humanidad, pues según la Tradicion nuestra Ciencia fue bajada al mundo por los mismos Hijos de Dios que aparecen al principio del Genesis, aunque su origen histórico cierto se pierde entre la bruma y la leyenda en varias civilizaciones y continentes separados entre si por lapsos de cientos o miles de años.
El Alquimista, al contrario del “sacerdote” católico moderno (por poner un ejemplo), evoca tanto la Revelación Divina en la Naturaleza como la sublimación de la Naturaleza hacia su Divinidad, hacia su estado ontológico superior. Busca la Perfección de la Naturaleza y el consecuente encuentro con su Divinidad y por lo tanto la Revelación de Esta en aquella. Es,  por tanto, el origen de todos los cultos religiosos modernos, es más aun, el Filósofo y Científico por antonomasia pues busca la comprobación cierta y verdadera en su Lab-oratorio, en su templo, la confirmación práctica y material de su Filosofía acerca de la composición del Cosmos.
El camino del verdadero Alquimista, por lo tanto, a semejanza de aquello que pretende conseguir, debe seguir el mismo camino personal de perfección y purificación, podriamos tomar como ejemplo cercano entre otros personajes ilustres de la Antigüedad, al filósofo griego Pitagoras y su célebre escuela de sabiduría, pues  estuvo aprendiendo en los templos de la Antigüedad clásica, Egipto, Babilonia, Persia, India, antes de ejercer en Grecia su sabiduría y costumbres higiénicas con mentalidad más occidentalizada.
Pero en un paso mas alla en nuestros orígenes históricos, podríamos atrevernos a asegurar que el Alquimista no es un “sacerdote” cualquiera, es un Sumo Sacerdote en esencia, pues los sacerdotes de las antiguas religiones adoraban por lo general a una multitud de dioses y diosas, si tomamos el ejemplo de Grecia, estaban los cultos de Zeus, Apolo, Atenea, Afrodita, Hermes, Poseidon, etc… y había sacerdotes consagrados a su culto en varias localidades de Grecia. El Alquimista era el Sumo Sacerdote, el Filósofo y el Cientifico, porque a imitación de los ciclos naturales de vida, muerte y resurrección de los vegetales, por ejemplo (el grano de trigo que se echa a tierra y muere aparentemente para volver a resurgir un brote verde y otra planta nueva) sabía que todos los seres vivos, incluidos los minerales, llevaban en si el mismo germen de vida inmortal, a semejanza del Ser Divino, que llevó varios nombres según el país y la civilización en la Antigüedad hasta culminar en la figura de Jesucristo, el Salvador de la Humanidad, Dios bajado a la Tierra para llevar a los hombres y la creación entera al Cielo de nuevo, por el Amor infinito de Dios hacia su Creación, aceptando para ello incluso la misma corrupción humana y terrestre sobre si para llevarla sobre si mismo y sobrevivir a ello, dándonos mediante su ejemplo la fe y la fuerza moral suficiente para tener la Vida inmortal en el Cielo, el Paraiso, el estado ontológico superior del  Ser.
La Alquimia, pues, es el origen no solo de la Quimica, sino también de la Fisica, la Biologia entre otras ciencias modernas así como de la Filosofía, Psicologia, Metafísica…
Y en el aspecto religioso, es curioso comprobar, como, todavía hoy, podemos observar cómo la Iglesia Católica ha conservado muchas costumbres que nos asombramos hoy todavía al comprobar su origen puramente alquímico, como las vestiduras del sacerdote, negra, blanca, verde, roja, amarilla, que son los colores de la Piedra de los Filósofos en su evolución, y es que, como venimos diciendo, en un principio, el Alquimista debía seguir la misma evolución que su Piedra… lo cual por supuesto los modernos sacerdotes e iglesias desconocen totalmente, herederos de una tradición milenaria ignota e incomprensible actualmente para ellos mismos, pues la Iglesia Catolica por ejemplo deriva directamente de los cultos más importantes de la Antigüedad, como el Egipcio, Persa o Mitraico entre otros. Así como la consagración del pan y el vino, tienen un significado profundamente alquímico que ellos ignoran también totalmente.
En los libros de los verdaderos maestros alquimistas, encontramos, una y otra vez, invariablemente y sin excepción, el concepto dominante de Dios en sus escritos, en máximas como “Dios, principio radical de todas las cosas”, “Principio de toda la Creacion”, “Aunque yo te diese la receta en todo, si Dios no pone el dedo, tú no haces tu Obra…”, “Con el permiso de Dios, te mostraré los secretos y maravillas de la Naturaleza…” y es que el verdadero Alquimista, el verdadero Adepto, es el más profundamente creyente, pero no en un “Dios” cualquiera, sino en la Verdadera Luz que anima a todo hombre que viene a este mundo, como relata el Evangelio, en aquella Luz originaria de todas las cosas que es la que dio origen  y mandato a que todo sea como es, aquella Luz que emitió su primer Pensamiento y su Primera voz para la Creación. Aquel Dios, aquella Luz, que es la verdadera Luz sobrenatural que alumbra la vida en todas sus manifestaciones y la hace evolucionar hacia su estado del ser superior. Hay que hacer notar aquí que la Alquimia fue practicada con muy pocas variantes en todas las regiones del mundo de tal modo que aun hoy dia nos asombra comprobar como la obra relatada en antiguos textos chinos, por ejemplo, de hace miles de años se está relatando exactamente nuestra Obra, pero aun en aquellas civilizaciones extremoorientales  los Alquimistas eran los más espirituales de entre los sabios, plenamente conscientes de la Armonia superior de todas las cosas que representaban de muy variados modos según su mentalidad, mas cuanto más lejos hubieran llegado en sus trabajos alquímicos. Pero en lo que a nuestra tradición occidental concierne, si abrimos un libro de cualquier verdadero alquimista, veremos en todas partes un extremo respeto y adoración por nuestro Señor Jesucristo y a Dios como Principio de todas las cosas. Hasta tal punto, que muchos, muchísimos se asombrarían si pudieran comprobar cómo muchos de los hechos relatados en la misma Biblia, en un origen y fondo no eran más que un perfecto simbolismo de la Gran Obra de los Sabios.
Desgraciadamente, en nuestro mismo Occidente, la Vieja Dama, la Perla de las perlas se encontró numerosisimas veces con el desprecio cuando no la persecución violenta de los mismos poderes religiosos que son los primeros que deberían respetarla a través de una profunda comprensión y práctica siguiendo la practica milenaria tradicional ancestral del Lab-oratorio. La Iglesia Católica, amenazándonos con persecución y muerte cuando nos atrevíamos a meternos en Teología por medio de nuestro conocimiento directo de la Revelación en este mundo, cuando no por nuestras curaciones por medio de ellos mismos o del colectivo médico de la época que veía amenazada su credibilidad, cuando no a causa de los trasmutadores en oro, cuando algunos mismos altos religiosos se sabía que paralelamente disponían de laboratorios donde fabricar oro. O casi de lo peor de todo, lo que muchas veces hacía sufrir más injustamente a los verdaderos Alquimistas, cuando se les acusaba de “esoterismo” o “satanismo” incluso, cosa que no hay más repugnante y contraria a los alquimistas, simplemente por adornar sus libros con símbolos alquímicos en forma de animales mitológicos como serpientes y dragones, que contrariamente a lo que las “Santas” inquisiciones pensaban y piensan aun en nuestros dias, no representan demonios ni poderes ocultos, sino materiales y operaciones de laboratorio, pues, por ejemplo, una piedra o un líquido con cualidades altamente penetrantes corrosivas o penetrantes de la materia cuál mejor símbolo que representarlo que una bestia terrible, que “muerde” o que “vuela” cuando es un líquido volátil, no representan demonios ni seres maléficos como increíblemente e infantilmente cuando no perversamente modernos religiosos ven ahí un indicio claro del manido “esoterismo” o incluso satanismo. Lo cual también, en algunos casos, llega a tal extremo de infantilidad que nos hace pensar que solo se trata en el fondo de una cuestión de terrible ignorancia cuando no de envidia por la posesión de estos “secretos ocultos” que a más de un Alquimista le han hecho presenciar de verdad la Verdadera Luz.
No, todos estos fanáticos religiosos deben saber que la Alquimia, la Quimica sagrada, es Ciencia, y es Arte, pero no es una ciencia cualquiera, es la Ciencia anterior y predecesora de todas las demás, la Ciencia espiritual, la cual tenía a la materia no solo por “materia”, en el sentido de átomos de hidrogeno, nitrógeno y oxigeno entre unos cuantos elementos más ordenados entre si por enlaces y valencias, sino materia más espíritu, es decir, más el Soplo divino que da sentido, sustancia y color a todo lo demás.
Y  que el verdadero Alquimista, el que llega a resultados reales en el Arte, es porque ha sabido primero ser siempre un hombre o mujer dignos ante Dios; como siempre han dicho todos los verdaderos Maestros alquimistas, con una Fe, paciencia, honestidad, honradez, claridad, humildad y caridad entre otras virtudes, a toda prueba.
Pero, entrando de lleno en las cualidades y virtudes además del carácter o idiosincrasia propia del alquimista, quiero recordar aquí estas sabias palabras del maestro Simon H a sus antiguos discípulos, que cualquier aficionado podrá corroborar plenamente acudiendo a la lectura de cualquier otro clásico de alquimia, como los libros de Basilio Valentin, Alberto Magno, Tomas de Aquino, Arnau de Vilanova, Raimundo Lulio, Jabir ibn Hayyan, Zosimo de Panopolis,  Ireneo Filaleteo o Grillot de Givry, por citar solo unos cuantos verdaderos Maestros de Alquimia.




"LA PARTE ESPIRITUAL DE LA ALQUIMIA”
ALQUIMIA MÍSTICA
Empezaremos por recordar que la Obra Alquímica no concierne
solamente al laboratorio con el tratamiento de las sustancias,
aunque la palabra LABORATORIO tenga ya de por sí los dos sentidos
integrados de LABORA Y ORATORIO.
La elaboración o el tratamiento de las sustancias tiene también un
plano que concierne al espíritu del oficiante.
La sustancia llega a estar bajo la influencia del cuerpo físico del
Artista o por la emanación espiritual que de él se desprende, por lo
tanto éste debe ser moralmente puro, no porque sus virtudes actúen
directamente sino porque las células de su cuerpo irradian sobre el
huevo filosófico a través de sus manos o por su simple presencia.
Por tanto procura ser limpio y tu Piedra será limpia, procura ser
digno y tu Piedra hará milagros.
La voluntad es la potencia del espíritu y esa voluntad y esa
potencia dirigidas e impregnadas en tu piedra hará que el espíritu
Celestial emanado de Dios a través del hombre llegue a tu piedra y
en ella se dé el más grande de los milagros, porque si a esa materia
no se le imprime un valor real espiritual solo tendrá un poder
físico, por lo tanto muy limitado; le has quitado los valores altos,
entonces podrá curar no curar cuando se convierta en Medicina pero
solamente lo hará en una parte muy limitada física y no en aquella
parte del alma que es el segundo cuerpo que también enferma y por lo
tanto nunca podrá haber una curación efectiva., tu Piedra en ese
caso será pura química o al menos carente de lo que la distingue de
ella, siendo una Piedra desvirtuada que en ningún caso será la
Piedra Filosofal.
De qué forma se impregna vuestra Piedra y nuestro compuesto de
nuestro espíritu decididamente será por medio de la voluntad, pero
esta voluntad recogerá su fuerza con nuestra comunicación con Dios.
El que acepta a Dios Cristo no solo de palabra sino con toda su
voluntad, será elegido, y la Ciencia no es ajena a esta elección,
porque la materia está recogiendo esa fuerza dimanante por el
reflujo de esa elección que equivale a la unión con la Divinidad y
la ruptura con el mal, provocando con ello una profunda emisión de
energía positiva que la materia recoge en esa parte vibracional más
íntima de sus átomos, los cuales tomarán una determinada
orientación, algo que no hay máquina que lo registre, porque esas
energías emanadas del espíritu son de otra naturaleza muy distinta a
todo lo conocido.
El hombre o la persona puede rechazar el mal, puede eludirlo, pero
lo que no podrá será vencerlo; no puedes vencerlo; no puedes vencer
al mal, por la sencilla razón de que el mal, cuando es dirigido,
dimana de una fuerza superior, de un ángel creado en la perfección y
el hombre es muy inferior. Por lo tanto el mal tiene mucha fuerza,
casi tanta como el bien, no podremos eliminar el mal, pero lo que sí
podemos es acogernos al Bien, a la Luz Divina que es la Luz de Dios.
Nuestro gran secreto consiste en cambiar el espíritu de las cosas
naturales dando una dirección de perfección en la evolución de las
sustancias; la energía latente en toda materia puede estar inerte o
ser activa o inclusive no tener una energía potencial por ser un
elemento que solo se activa por la conjunción o el concurso de otros
elementos.
Esta energía en sí, puede ser buena o mala según nuestra medida o
puede que no sea ni una cosa ni la otra, pero el Artista puede
influir y cambiar según su voluntad y su propia energía (que es la
más cercana a la emanada de la Divinidad), aquéllas otras formas de
energías en otras por él deseados, Dios dijo: sea la Luz y la Luz
fue…
Aquéllas energías latentes o aquélla vida, que es una forma de
energía impresa en los árboles, en las hierbas, en los minerales, en
los metales y que inicialmente fue puesta por el Creador; pero si el
Artista quiere puede cambiar el veneno en medicina o la energía
negativa en positiva más acorde con el deseo del que se lo imprime.
Como Cristo dijo al enfermo: "levántate, porrque estás curado…", así
nosotros hacemos con la materia y si nos lo proponemos también
podríamos hacerlo con las personas, solo la pureza y la fe del
oficiante harán el milagro.

Pero hay que decir la verdad, no es fácil, no es nada fácil llegar a
comprender estas palabras, llegar a conocer la Obra profundamente,
tener una fé total sin rastro de duda y conocer la propia fuerza,
con la conjunción perfecta entre cuerpo y espíritu cuando la mente
está al servicio del espíritu y no del cuerpo; porque si el cuerpo
es dominante será imposible frenar las malas ideas y los bajos
instintos, no es nada fácil. El camino es largo y a veces con
demasiadas barreras o lo que es igual, con demasiadas dudas. Y si el
que emprende este camino no tiene la ayuda de Dios, la dificultad se
hace insuperable, como decía Filaleteo…"Si Dios no pone el dedo…" o
si no tiene un Maestro que le guie y le diga exactamente lo que
tiene que hacer; claro que en esto hay un peligro, que el estudiante
descanse en las enseñanzas que le están dando y su espíritu quede
estancado en su evolución, ese es el gran problema que muchos
después no superan y se quedan en el camino, perdiendo para siempre
tal oportunidad que ya nunca podrá entender (al menos mientras esté
en este mundo) la importancia de tal fracaso.
Porque como dice Geber y enseña, "es necesario, obligatorio, que el
alquimista se equivoque varias veces, ahí es donde templará su
espíritu, y ahí es donde encontrará la fuerza necesaria para seguir
adelante; pobrecitos de aquellos que a los primeros problemas o en
los primeros fracasos que tienen pierden la fe y desesperan , y más
terrible aun es cuando ya en posesión de tan altos conocimientos,
pierden estos importancia porque la impaciencia no les permite
vislumbrar el final del camino, o ya se consideran autosuficientes
para dirigir sus investigaciones por caminos oscuros, sin darse
cuenta de que algun día pueden pedirseles cuenta de lo que se les ha
entregado.
Pero si algo de esto ocurre, sencillamente es porque no están
destinados por ser su espìritu demasiado pobre o poco evolucionado
para una empresa tan alta, a no ser que su iniciación en el
racionalismo puro les impida o les cueste mucho más el tener que
saltar barreras muy ancladas en los conceptos y en la manera de
entender las cosas.
Cuando en las primeras enseñanzas, desde las mismas Águilas, yo
recomiendo siempre la oración, la oración ante el Atanor, pidiendo
ayuda a Dios, pidiendo ayuda a los Maestros; puede ser que algunos
solamente lo han realizado delante de mí, pero después en sus
laboratorios se les olvide esta práctica, y puede sero den por hecho
que no es necesario rezar…"mi Obra sigue funcionando"..Eso lo único
que demuestra es que Dios es muy bueno y que las sustancias siguen
un camino a solas pero sin un padre real que les impregne de ese
amor y de esa energía que es la vida, también demuestra que el
oficiante no es tan bueno como para merecer lo que tiene delante.
Y de lo que si estoy seguro es que esa Obra nunca será una obra
perfecta, porque le faltó nada menos que la comunicación con Dios a
través de la persona.
Pero es que además no hay que olvidar que la Alquimia, la Gran Obra
tiene un componente cósmico, de tal forma que todos nuestros
regímenes están nombrados y equiparados por los Astros que les
rigen, esa influencia cósmica no solamente de palabra, lo es de
hecho, las vibraciones de la materia en determinados momentos tienen
que ver mucho con el Astro que lleva su nombre, de ahí que hay
algunos Adeptos que dijeron "quienes piensen que la Alquimia solo es
de naturaleza terrestre, mineral y metálica, que se abstengan…", por
lo tanto superamos la forma de materia-espíritu para entrar en una
forma cósmica cuando es comparada a la Creación del Universo, no hay
más que ver la similitud que existe entre la descripción que s hace
de la Creación d Dios y lo que sucede cuando el Alquimista pone sus
materias en el huevo filosófico, dando principio a algo tan similar que pudiera explicarse con las mismas palabras, quizá para
centrarnos un poco más en la Alquimia del espíritu que es parte de
nuestra Obra como ciencia del Alma, vendría bien recordar que hay
quienes también se llaman alquimistas, aunque solo conozcan, o más
que eso, interpreten a su modo, esa parte espiritual olvidando o
repudiando el laboratorio, sin querer recordar que la verdadera
Alquimia según se practicó en todos los continentes desde la
Antigüedad, fue precisamente a partir del laboratorio que como ya
habíamos dicho era también el Santuario para la oración, o sea esa
parte mística que en la Edad Media se presentó como única forma,
ocultando el laboratorio por miedo a la Inquisición.

Pero no obstante sería bueno recordar aquí algunas de las cosas que
ellos ponen de manifiesto cuando hablan del tema espiritual que
también pueden valernos a nosotros, aunque no solamente hagamos la
obra espiritual, sino la Alquimia integral.
Una de las cosas que dicen es: "La Luz no empezará a apuntar para ti
sino tras largos años, entonces en los textos donde el profano no
encuentra motivo más que para sonreir, ya percibirás razones
sutiles, jalones que te guíen por las oscuridades de la vida. La
Alquimia no es cosa de unas semanas, sino de una vida entera, eleva
el cuerpo en la existencia del Adepto porque la posesión de la GRAN
OBRA es el coronamiento de una vida…"
Pensando como ellos piensan, que toda la vida está dedicada a hacer
la Gran Obra, que para ellos no es otra cosa que el engrandecimiento
del espíritu haciendo la Obra en uno mismo, donde el cuerpo es el
Atanor y el Dragón las malas pasiones, tratando de eliminar todo
aquello que pueda ensombrecer la vida de una persona… todo está muy
bien, pero nosotros además de tener esa misma preocupación, estamos
en un laboratorio y con un Atanor tangible, o un hornillo que le
sustituye, para que unas muy determinadas materias sean elevadas de
igual manera que lo estamos haciendo con nuestra propia existencia y
que el resultado es primero la trasmutación de la persona, si la
persona que lo hace es consciente de ello y también el conseguir
aunque no sea nada más ni menos que algunas medicinas que sirvan
para quitar el dolor, que sirvan para aliviar los grandes
sufrimientos de muchos enfermos que la necesitan y que siendo una
medicina natural, una medicina gloriosa, además eleve el espíritu de
quienes la toman haciendo que entren sin traumas en esa otra vida
que nos espera. Los alquimistas que van solamente por la vía
espiritual dicen que la Gran Obra es el coronamiento de toda una
vida, posiblemente los alquimistas de laboratorio, alquimistas
integrales tengamos un peligro, al creer que cuando se realiza la
Gran Obra de las sustancias, cuando ya se está en posesión de los
grandes secretos, ahí está el final, o el máximo que se puede
llegar; no es cierto, el alquimista debe procurar siempre alcanzar
mayores metas porque precisamente el haber realizado esa Obra
hermosa, le abrirá insospechados caminos para hacer cosas mayores
aun para sí y para el mundo que le rodea.
Vamos a buscar algún ejemplo mas que nosotros y solo nosotros y solo
nosotros podemos encontrar en dos sentidos, con una duplicidad que
entendemos bien aunque ellos la pongan en una sola dirección; dicen
por ejemplo, recordando a Filaleteo…"de cualquier manera que se
trate el mercurio vulgar nunca se hará de él mercurio filosófico, si
tu alma es la de un patán en vano aspiras al Magisterio, has sentido
ya la necesidad de elevarte hacia el cielo, de salir de tu ganga,
romper tu crisálida, si no está hecha la levadura, este fermento de
elección ,es inútil emprender nada."
Muy bonito, muy bonito pero esto no solamente se puede aplicar a la
persona en sí, sino que cuando dice que del mercurio vulgar no se
puede sacar el filosófico, nosotros sabemos que prácticamente en el
laboratorio , eso es cierto, no utilizamos el mercurio vulgar no
solo por la imposibilidad de ser utilizado, es que además al ser
metálico sería imposible de convertir en Medicina, el mercurio
filosófico habrá que conseguirlo de otra manera.


"Naturalmente eso es la Obra, aquí dice también que esto se puede
comparar a con aquél patán que aspira a hacer el Magisterio y que
nunca lo logrará porque no está hecha la levadura, cierto en los dos
casos.
Y siguen diciendo, "si eres barro, barro seguirás siendo, si has
colocado tu ideal en el fango no puedes conseguir la sublimación, en
la transmutación, en la salida del infierno terrestre, si sigues
siendo un hombre vulgar, nunca llegarás a ser un sabio, existe una
alquimia trascendental, la Alquimia de uno mismo, que es previamente
necesaria para llevar a cabo la Alquimia de los elementos, la
nobleza de la Obra exige la nobleza del operario" …cosa que yo
certifico plenamente porque estoy convencido que de otra forma no
puede ser; ahora tengo que reconocer cómo he conocido estudiantes
que cuando tuvieron problemas con su trabajo perdieron la fe, cuando
encontraron inconvenientes o creyeron que no encontrarían lo que
deseaban empezaron a desinflarse, y dejar de tener ese afán que en
principio habían tenido, para desmayar e inclusive dejar lo que con
tanto afán habían empezado. Esto, ¿porqué se da? Se da porque
desgraciadamente no pensaron nada más que en lo material, en la
materia, en la sustancia, en encontrar un producto que no siempre se
podía declarar, fingiendo otro sentido; estaban deseando poder
realizar la Obra para poner en práctica sus oscuros afanes, sin
pensar que eso estaba previsto ocurriría con muchos y por ello se
tomaron las medidas necesarias, por un lado estaban orando y
diciendo amén a todo y en su fuero interno se guardaba una idea
bastante distinta.
Puede ser que aquél que ya trae su alma forjada y su conciencia bien
probada en los años de búsqueda y de sufrimiento, encuentre la
manzana en el jardín de las Hespérides cuando realiza el camino,
pero eso no se permite así de fácil en aquél que con dos o tres años
de simple estudio y copia, no ha templado su alma en el yunque de
sus acciones, no ha probado que él ya sufrió la transmutación
necesaria.
Esto es, cuando se empieza a comprender que el camino de las
sustancias puede ser la transmutación de la Naturaleza, pero que es
antes que nada un escalón en el gran camino de su propia evolución;
el alquimista tiene que ser un buscador y no puede quedarse en los
primeros resultados por buenos que estos hayan sido.
La paciencia y la perseverancia son dos cosas que recomiendan todos
los Maestros y que muchos olvidan fácilmente.
Que lástima, que lástima, pueden servirnos de ejemplo estos dichos
alquimistas que sin tener sustancias, sin tener materias, sin tener
laboratorios, solamente piensan en la trasformación de ellos mismos
que aunque sea de una manera egocéntrica, es cierto que no ponen
límites a su trabajo porque conseguir la Gran Obra para ellos es
purificar su cuerpo y su espíritu durante toda su vida. No hay
límites, no hay referencias, nada que se pueda pesar o medir,
solamente es la elevación espiritual y a esto es muy difícil ponerle
coto.
Recuerda estas palabras, tú hermano que caminas por la "via"
integral, no olvides que el Alquimista cuando llega a Adepto tiene
por fuerza que ser un ser especial, recuerda estas palabras, decía
la paciencia es la primera necesidad para ascender por la escalera
de los filósofos y la humildad es la puerta de su jardín, rebájate y
te transformarás un día, como dicen los viejos Maestros, "te
despertarás un día luminoso y radiante en el Rey de Gloria, del Rey
Oriental en su trono y entrarás en el mar purpúreo que es el
Magisterio de los Filósofos, no tengas miedo ni creas que para
triunfar en las dificultades de la vida se necesita ser un santo,
por el contrario, los santos se han transformado en tales porque
primero han sabido triunfar sobre dichas dificultades, han empezado
en la nada, como tú, como yo, han subido la escalera filosófica
empezando en el primer grado, no pierdas pues la fe para poder orar
a continuación, reza primero, habla con Dios, y la fe inundará tu
alma. Roger Bacon ha dicho "es necesario que el espíritu se haga
cuerpo y el cuerpo se haga espíritu…", nosotros sabemos bien que
esto ocurre en nuestro compuesto, hay un momento en que el cuerpo se
hace espíritu *, porque el espíritu integrado en el cuerpo no sale
de allí siendo un cuerpo espiritual. Pero hay también momentos en
que el cuerpo se reduce casi a la nada y esto sucede cuando el
cuerpo asciende de su lugar para convertirse el espíritu en cuerpo."
*nota: régimen de Venus.
"Esta solución en la Obra es una de las claves de la misma pero
procura realizarla también en tu propio cuerpo, y para ello tu
cuerpo inflamado por el fuego filosófico, corroído por el agua
fuerte de las constricciones puede alcanzar un grado tal de pureza
que verdaderamente se inmaterialice. Es conveniente también que
recuerdes otra cosa, un muy antiguo Alquimista, que ahora no
recuerdo el nombre decía: "nunca hubo memoria de hombre avaro que
poseyera la Piedra", cierto, ya sabemos que buscar la Piedra por la
riqueza no nos hace merecedores de tener tal Piedra y precisamente
la grandeza del espíritu y lo que pueda aportar la Piedra vendría
por añadidura y no porque el deseo sea ya de entrada la meta que
guíe nuestra búsqueda y nuestro trabajo.
Porque empezar la Gran Obra con esas miras sería entrar al revés en
la via del Absoluto, es necesario que tu espíritu penetre en la
clave de la armonía Universal a encontrarse frente a frente con el
Absoluto, pero esta clave no te la darán nunca en los libros,
solamente la fe y el estudio de la Obra irán abriéndote poco a poco
el camino; en vano leerás todo lo que han escrito los Maestros y si
no lo posees no entenderás nada de su lenguaje…¿Sabrás triunfar en
la prueba de limar la duda, tus dudas?...Ten cuidado, en ellas se
encuentra tu porvenir Eterno, si sucumbes no verás nunca el
esplendor reservado a los pocos, y acuérdate que la ocasión de ser
un iniciado es única en la vida; si la dejas escapar nunca te será
renovada, puedo asegurártelo.
Tuya es la decisión, yo Simon solo te ayudo un poco a que
comprendas."